Yin y Yang aplicado al Yoga

Yoga Taoísta es una fusión entre el Hatha Yoga originario de la India combinado con la filosofía Taoísta y la Medicina Tradicional China. Como todo Yoga la disciplina está orientada en proporcionar balance y armonía al individuo. Este balance se adquiere al estar alineados con las fuerzas del universo, que nos ayudan a fluir y a adaptarnos a los cambios que la vida nos presenta.

La filosofía Taoísta observa la naturaleza con detalle, y establece que existen una variedad de contrastes que van con el flujo de la vida. Estos cambios son el resultado de dos fuerzas complementarias en constante acción: Yin y Yang. Estos dos conceptos son fundamentales y no pueden ser mencionados independientemente, la existencia de uno, es la manifestación del otro. Aquí algunos ejemplos las características de Yin y de Yang respectivamente:

o Yin se acerca a la Tierra, Yang se acerca al Cielo.
o La noche y la Luna son Yin, el día y el Sol son Yang.
o Yin es femenino, Yang es masculino.
o Yin quietud, es lento y frio, Yang es movimiento, rápido y caliente.
o El Agua es Yin, el Fuego es Yang.
o Yin va hacia adentro, está escondido, Yang es exterior y obvio.
o Yin es sólido y denso, Yang es hueco, es espacio.
o Las articulaciones son tejidos Yin, la musculatura y las arterias son tejidos Yang
o ETCETERA… la lista es larga.

En relación a la práctica, el Yoga Taoísta aplica estas observaciones a los tejidos en nuestro cuerpo y determina que estos también pueden ser de naturaleza Yin o Yang. Al ser diferentes, los tejidos reaccionan diferentes al ejercicio o “estrés” que aplicamos a ellos. Por lo tanto, para prevenir lesiones, los tejidos Yin se trabajan de forma Yin, lo contrario a la forma de ejercitar tejidos Yang.
La diferencia entre los tejidos Yin y Yang es establecida por la elasticidad que cada uno tiene.
Las articulaciones son tejidos conectivos, y están constituidas por: tendones, ligamentos, huesos y fascia. Son tejidos densos y profundos de naturaleza Yin, que deben ser trabajados haciendo YinYoga. De hecho, muchas veces al Yin Yoga se le llama el Yoga para las articulaciones. La práctica es lenta y se realiza en el piso (cerca de la Tierra). La larga estadía en la postura es importante para relajar la musculatura y eventualmente acceder a los tejidos conectivos. A nivel físico los beneficios son flexibilidad y fuerza para las articulaciones. Y en lo energético, la práctica“desbloquea” Chi (energía) que se estanca en los Meridianos (canales energéticos).
La musculatura, junto con el sistema cardiovascular forman los tejidos Yang. Estos son de poca densidad, y son algo obvios cuando los trabajamos de forma rápida y repetitiva. 

En Yang Yoga trabajamos de pie (cerca del Cielo), ejercitamos los músculos dinámicamente y se fluye al ritmo de la respiración. En la práctica tradicional las secuencias tienen influencias de disciplinas Taoístas como Tai Chi y Chi Kung. También, aunque no son tradicionales, muchas veces se usan diferentes saludos al Sol porque estos tienen naturaleza Yang. La práctica nos proporciona fuerza muscular que ayuda a mantener al esqueleto alineado, en buena postura, para que la energía corra apropiadamente. Adicionalmente cuando el corazón y la circulación se activan creamos calor interior que purifica los órganos vitales. Podemos concluir que los dos estilos de Yoga tienen igual relevancia. Yin y Yang se complementan.

Abrir chat